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Caballero Bonald celebra "el giro a la izquierda" en Latinoamérica

viernes 24 de junio de 2011 José Manuel Caballero Bonald es uno de los más grandes de la literatura en español. Su poesía, especialmente, pero su palabra marca la segunda mitad del siglo XX y la primera del XXI. En esta entrevista exclusiva nos habla de política, de los indignados (él que ya se había declarado 'infractor'), de literatura latinoamericana, de Camilo Torres...

Lavada está mi vida
en virtud de su asombro. Ayer, mañana,
viven juntos y fértiles, conforman
mi memoria conmigo.

                        Únicamente soy
mi libertad y mis palabras.

Por Paco Gómez Nadal

Hay algo de colombiano en el lento fluir de palabras de José Manuel Caballero Bonald. Sesea y lo hace sin ínfulas, tampoco arrastra el verbo a la manera danzante andaluza ni ha tomado del Madrid donde se refugia más tirantez que la del constipado de verano con el que le ha castigado.

El poeta, el escritor homenajeado en España hasta donde el techo de laureado lo permite (Premio Nacional de las Letras en España, Nacional de Literatura, Nacional de la Crítica en tres ocasiones, Pablo Iglesias, Reina Sofía, Julián Besteiro,  Andalucía de las Letras, Biblioteca Breve, Plaza y  Janés,  Boscán o el premio Nacional del Disco por su Archivo del Cante flamenco, entre otros) se declara heredero de Latinoamérica.

Fue en Colombia, precisamente, donde, tal y como ha reconocido en otras ocasiones, a principios de los 60 su vida sufre una inflexión (“Fueron años decisivos, tuve mi primer hijo, escribí mi primera novela, me vinculé al grupo que hacía la revista Mito, me adentré en el mestizaje, que ha sido siempre un factor esencial para mí”). Pero son más los lazos: el abuelo cubano (de Camagüey), la convivencia intensa en el Colegio Mayor Guadalupe de Madrid con Ernesto Cardenal, Carlos Martínez Rivas, Hernando Valencia Goekel, Jorge Gaitán Durán, Eduardo Cote Lemus o Hugo Montes; la relación con los integrantes de la revista Mito; las lecturas, los viajes, la memoria: “solo al recordar lo vivido puedo sentarme a escribir”, confiesa Caballero Bonald. Pero solo quien ha vivido intensamente, puede recordar de tal forma que las palabras se preñen de sentidos, se podría añadir.

En entrevista con Otramérica (ver video), Caballero Bonald desgrana su relación con Latinoamérica y El Caribe y habla también del momento actual. A sus 84 años (cumple 85 en noviembre) rebusca en la humildad para no pedir mucho más. “El tiempo ya no me permite pensar en proyectos largos de prosa, ya sólo me centro en la poesía porque en el manejo del idioma, la más alta temperatura sólo se alcanza en la poesía. De hecho, me gustaría que me recordaran por haber escrito algún buen poema” había confesado un rato antes en la conferencia de prensa que ofreció en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo-UIMP (Santander, España).

“Únicamente soy / mi libertad y mis palabras”, escribió en Diario Reencuentro y habría que sumarle: la experiencia. Con Otramérica, Caballero Bonald ha recordado a Camilo Torres, el culto y “algo ingenuo” capellán de la Universidad Nacional de Bogotá con el que el poeta “tomaba unos roncitos” ya hablábamos de todo. “Hasta que un día se fue y no volvió”. “Él sentía que irse a la guerrilla era su destino inmediato y obligado, me parece que se aprovecharon un poco de su ingenuidad. Pero esa gente [como Camilo] no se ha vuelto a dar en Colombia, tan noble, tan crédula, tan comprometidos con la revolución social, con la regeneración del país”.

Cree Caballero Bonald que la relación “colonial” de la literatura española respecto a la latinoamericana “ya ha pasado”. “Ahora las relaciones son normales, quizá también haya zonas de desdén o de desconocimiento, aunque eso también ocurre entre los países de Latinoamérica”. Reconoce que durante años la narrativa latinoamericana desbordaba a la irregular narrativa española y cómo en la península ibérica había “cierto sentimiento de inferioridad”. Cree, como el mexicano Jorge Volpi o como muchos de los autores contemporáneos latinoamericanos, que términos como “realismo mágico” provocaron más sombras que luces a una literatura rica en matices y en diferencias. Y, en contraposición, eleva a los altares más elevados de la grandeza literaria a Juan Carlos Onetti (1904-1994) que “supo penetrar en la realidad a partir de las zonas más oscuras, en busca de un sosten, de un equilibrio entre la realidad y lo que aparentemente es un sueño”.

El poeta jerezano destaca y se ilusiona al hablar de “este giro a la izquierda en muchos países” de América Latina. “Estábamos acostumbrados a dictadores, a tiranos, a gente corrupta y de pronto hay esta tendencia a la izquierda que hace pensar” en un futuro diferente. Y, claro está, esta mirada del mundo (comprometida y “siempre contra el poder”) lo hace ilusionarse también con los ‘indignados’ en España y su lucha en las calles. Los intelectuales, en esta ocasión y a diferencia de los 50, ya “no deben tener un papel protagónico, sino que deben acompañar, tratar estos termas en sus obras…”.

No se pierdan la voz y el pensamiento de Caballero Bonald en el video que hemos preparado.

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